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Cultura, invaluable concepto que resuena en mí hasta lo más profundo. Lo envuelve todo. Enriquece y oxigena. Suaviza y fortalece. La cultura nos permite aproximarnos al origen de las cosas y así poder entender. Nos acerca a personas, nos invita a vivir experiencias. Nos traslada a parajes recónditos sin necesidad de transporte. Nos hace recuperar la senda y darle sentido al camino.

Estamos acostumbrados a entender la cultura como algo que viene de fuera, creado en el exterior para ser captado y conducido hacia el interior.

Pero pensad un momento.

¿Qué pasaría si en lugar de nutrir nuestro conocimiento rescatando la información y la experiencia del exterior, lo hiciésemos desde lo que nuestro interior nos transmite? ¿Qué pasaría si nos «culturizásemos» desde nuestro fuero más interno y nos volviésemos sabios a base de mirar hacia adentro?

Tengo la convicción de que el aprendizaje que viene de dentro nunca se olvida, se queda contigo para siempre. Te define y te coloca en tu lugar en el mundo. Y ese aprendizaje pasa inevitablemente por observar nuestras emociones y aprender a interpretarlas. Ellas son nuestra guía. Ellas tienen el poder de llevarnos a donde nos esperan, a donde nuestra vida cobra sentido.

Para propiciar ese contacto tan profundo y enriquecedor con nuestro interior, propongo que nos deshagamos de las armaduras que amortiguan la luminosidad que emana de nosotros; de todos nosotros. Esas armaduras que hemos ido construyendo precisamente para ocultar nuestras emociones. Para evitar enfrentarnos a ellas.

Nuestras emociones piden auxilio. Necesitan ser integradas. Necesitan fundirse con nosotros para encontrar su razón de existir. Y vamos a escucharlas porque sabemos que no podemos mantener por más tiempo esa parte de nosotros ajena al todo que es nuestro SER.

Nos vamos a desnudar despacio, con mimo, con cuidado. Cada capa de blindaje en su momento, al son de su propia melodía. Cada uno, sus capas. Cada uno, a su son.
 A medida que avancemos en el desnudo, el camino nos resultará más familiar, más transitado, más ligero. Cada despedida de una capa sumará un grado de valentía. El grado de valentía necesario para entrar en el juego que nos propone la integración de la siguiente emoción. Cada paso será más firme. Cada triunfo más sanador.

Y lo vamos a hacer porque sabemos que embarcarnos en esta aventura sólo nos puede conducir a escenarios más acogedores. A paisajes más serenos. Porque tenemos la responsabilidad de darnos lo mejor a nosotros mismos. Porque quedarnos inmóviles  y no gozar de la grandiosa oportunidad que nos ofrece la vida de querernos, no sería justo. Porque es sano querer aprender a volar más alto. Porque no podemos negarle ese deseo a nuestras alas.

Y lo vamos a hacer juntos, en colaboración. Sumando individualidades. Dándonos la mano y sosteniéndonos los unos a los otros porque nuestros caminos no son exclusivamente nuestros. Compartimos trayectos con muchos otros. Los senderos se unen y separan en un baile aparentemente arbitrario empero en realidad gobernado por las leyes del universo. Leyes que con frecuencia olvidamos respetar. Leyes que están ahí para recordarnos para qué y porqué hemos venido. Leyes que cuando comprendemos nos abren un horizonte infinito.

Nos vamos a culturizar. Vamos a asistir a diario a la escuela más prestigiosa y de renombre. Esa escuela que todos llevamos dentro. Vamos a aprender sin descanso. Vamos a conectar con nosotros mismos en un ejercicio de amor por la vida y vamos a descubrir la envergadura de nuestra existencia.

Nos sentiremos muy afortunados pues conforme vayamos avanzando en nuestra andadura, tendremos la oportunidad de compartir nuestro conocimiento único con aquellos a los que con este fin, se acerquen a nosotros. Y esto, sin duda, es lo más grandioso que nos brinda el saber.

2 comentarios en “Blog

  1. María ,,¡¡mágica y magitral tu enseñanza de hoy !! Me faltan calificativos para describirte. Sí q siento q me llena el alma , el espíritu leerte y te veo en la profundidad de mí ser tb. Excente » expresión literaria «además Enhorabuena , ahora sí q te digo : Es un honor tenerte como hija .Menudo regalo me hizo la madre natura.Un abrazo

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